lunes, 10 de octubre de 2011

Historia de Vitoria - Gasteiz 14º capítulo





LA LUCHA DE BANDOS (GUERRA DE BANDERÍAS)


Ayalas y Callejas

     Con motivo de la llegada de nobles feudales a Victoria procedentes de las zonas rurales, como los Iruñas, Maturanas, Esquíbeles, Healis, Adurzas, Álavas, Salvatierras, Vergaras, Maestus, Larrínzar, y sobre todo los influyentes Ayalas y Hurtados de Mendoza, éstos trataron de conservar los privilegios que tenían anteriormente en sus dominios, sobre todo la exención de impuestos concejiles y de ocupar los principales cargos del gobierno de la Ciudad, los oficios del Concejo. Esto va a llevar a diferencias entre ellos y con los artesanos y comerciantes que defendían sus propios intereses, terminando en continuos enfrentamientos.      

     Con el tiempo llegaron a formarse dos bandos: Ayalas y Callejas y a protagonizar el capítulo urbano que se conoce en nuestra historia de los siglos XIV y XV como la “Lucha de bandos“. Esto trajo peleas callejeras, muertes, asaltos, incendios...
     Se reprodujeron en Victoria las luchas de bandos que asolaron en general al País Vasco, como las habidas entre Leguizamones y Zurbaranes en Bilbao, Agramonteses y Beamonteses en Navarra, Aquilos y Cervunos en Oñate, Azcoagas y Azpiozas en Bermeo...
     Los Ayalas se aliaron a los de Guevara en Álava y a los Gamboa (Gamboínos), y los Callejas a los de Mendoza y Oñaz (Oñacinos) respectivamente que se enfrentaban en el resto del país. Los Gamboa eran partidarios de Navarra y los Oñaz de Castilla.
     En Victoria, los Ayala -Salcedo, defendieron las reivindicaciones de los cabildos de artesanos: oficiales, menestrales ... partidarios de que los nobles contribuyeran con el pago de impuestos al mantenimiento de la ciudad. Se reunían en la iglesia de San Miguel.
Alrededor de los Calleja se unieron los nobles que intentaban mantener sus privilegios de clase, y que tenían su centro en la iglesia de San Pedro. Según José Ramón Díaz de Durana, la denominación de Calleja está relacionada con un sitio concreto de Vitoria, el actual cantón de Anorbín, junto a San Pedro, la calleja, donde estos se reunían bajo la dirección de Angebín Sánchez de Maturana. De ahí lo de Callejas.
     Ambos grupos intentaron dominar sus zonas de influencia situando edificios - fortaleza que dominaron estratégicamente los cantones, arranques de calles, portales de entrada a la muralla, etc. Así los señores de Larrínzar protegían en la muralla la puerta de San Ildefonso; los Avendaño las de la Herrería; los Mendoza, la de la Pintorería y el portal de Arriaga; los Nanclares, el portal de la Correría (más tarde lo harían los Gobeo); los Maturana, el portal Oscuro o de Angebín y la puerta de la Zapatería; y los Iruña, el portal de Aldave. Los Ayala hicieron cabeza de su facción la calle Correría y los Calleja la Zapatería.
     Para equilibrar las fuerzas, se llegó a la situación de tener dos alcaldes y la duplicidad del resto de los cargos del Concejo municipal, uno por cada bando.
     Los enfrentamientos para imponer sus ideas llevaron a frecuentes escaramuzas y allanamientos de casas, causando víctimas y graves daños a la ciudad, nadie se atrevía a salir ni de día, ni de noche sin armas, creando un ambiente de inseguridad tal, que la vida artesana y comercial decayó y la población ya diezmada por las epidemias, tuvo una tendencia a la baja, al abandono de Victoria.



 Torre de los Anda

     Por ejemplo, el día de Navidad de 1406 los Calleja se habían apoderado de la fortaleza de San Vicente. Entonces Juan de Salinas escalando sus muros, les hizo abandonarla, entregándola a continuación a la ciudad. De esta hazaña tomaron los Salinas por armas la torre y la escala que aparece en su escudo.
     Otro hecho de guerra importante sucedió muchos años antes, 1235. Parece ser que en ese año se dio junto al río Zadorra, bajo las lomas de Araca una importante batalla entre ambos bandos, el Zadorra se vio teñido de sangre a causa de la mortandad habida. Además murió en ella el jefe de los Oñacinos Fernando Ortiz de Zárate.
     En 1423, los procuradores de los diversos cabildos gremiales de la villa, algunos con calles propias, herreros, zapateros, correeros, brulleros, cuchilleros, baldreseros, sogueros, asteros y pellejeros, reunidos en el convento de Santo Domingo, se quejaban de que no podían trabajar en sosiego, ni andar seguros en mercaderías, por lo que se veían muchos obligados a abandonar la villa y se encontraba sólo en ella la “diezma parte de la compaña que solía haber”.
     Estas luchas banderizas fueron contadas por el cronista vizcaíno Lope García de Salazar, destacado participante en las mismas.
     A primeros del siglo XV y con la intención de terminar con estos enfrentamientos, Pedro Manrique, Adelantado Mayor de León, promulgó una Sentencia por la que los oficios del Concejo de Victoria se dividirían en dos partes iguales entre ambos bandos. Esta actuación serenó los ánimos pero no acabó definitivamente con el problema ya que siguieron los enfrentamientos.
     La “ Lucha de Bandos “ terminó en la época de los Reyes Católicos, con el Capitulado promulgado el 22 de octubre de 1476 por Fernando El Católico. Este estuvo en Victoria hasta tres veces, en los meses de junio, julio y agosto de 1476. A partir de esa fecha dejó en Victoria para tratar la extinción de los bandos a los doctores del Consejo Real Juan Díaz de Alcocer y Micer Azamar, asesorados por el licenciado Diego Martínez. de Álava y por el bachiller Miguel Pérez de Oñate. En el Capitulado se regulan entre otras cosas el gobierno de la Ciudad y el procedimiento para la designación de cargos, que deberían ser elegidos cada año el día de San Miguel, en setiembre. Con esto se consolida el funcionamiento del Concejo- Ayuntamiento; pero acaparado por la nobleza urbana y sin participación popular. El dominio se perpetúa debido al modo de elección y a las condiciones de tipo económico - social impuestos para acceder a los oficios o cargos del Concejo.
     El Capitulado fue incorporado al conjunto de ordenanzas de la ciudad y estuvieron en vigor hasta 1747, en que Fernando VI confirmó las nuevas leyes municipales por las que se regiría Vitoria a partir de entonces.
     Entre otras cuestiones en el Capitulado se dice: " Primeramente suplicamos que aquí adelante no se nombra, ni haga en esta Ciudad de Victoria apellidos ni bandos de Ayala, ni de Calleja, ni otros apellidos, ni cuadrillas, ni voz de otros parientes, más que todos juntamente nos llamemos los vitorianos "




Escudo de los Ayala



Escudo de los Calleja



           Pacificación de los bandos Gamboíno y Oñacino ante el Corregidor Gonzalo Moro
                                               Óleo de Juan de Etxenagusía

Para saber más:

"Álava medieval" Gonzalo Martínez Edit. Dip. F. de Álava 1974

"Álava en sus manos" Varios Edit. Caja P. de Álava 1983
"Vitoria medieval" Varios Edit. Exc. Ayunt. de Vitoria 1993
"De Túbal a Aitor" Iñaki Bazán (direct.)Edit. La esfera de los libros. 2002
"Historia civil de Álava" J.J. Landázuri Edit. Gran Encicl. Vasca 1973
"Historia de Álava" A. Rivera (direct.) Edit. Nerea S.A. 2003
"Síntesis de la Historia del P.Vasco" Martín de Ugalde Edit. Elkar S.A. 1983
"Historia de Vitoria" P.Manzanos y J.M. Imízcoz Edit. Txertoa 1997

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