LA LUCHA DE BANDOS (GUERRA DE BANDERÍAS)
Con motivo de la llegada de nobles feudales a Victoria procedentes de las zonas rurales, como los Iruñas, Maturanas, Esquíbeles, Healis, Adurzas, Álavas, Salvatierras, Vergaras, Maestus, Larrínzar, y sobre todo los influyentes Ayalas y Hurtados de Mendoza, éstos trataron de conservar los privilegios que tenían anteriormente en sus dominios, sobre todo la exención de impuestos concejiles y de ocupar los principales cargos del gobierno de la Ciudad, los oficios del Concejo. Esto va a llevar a diferencias entre ellos y con los artesanos y comerciantes que defendían sus propios intereses, terminando en continuos enfrentamientos.
Con el tiempo llegaron a formarse dos bandos: Ayalas y Callejas y a protagonizar el capítulo urbano que se conoce en nuestra historia de los siglos XIV y XV como la “Lucha de bandos“. Esto trajo peleas callejeras, muertes, asaltos, incendios...
Se reprodujeron en Victoria las luchas de bandos que asolaron en general al País Vasco, como las habidas entre Leguizamones y Zurbaranes en Bilbao, Agramonteses y Beamonteses en Navarra, Aquilos y Cervunos en Oñate, Azcoagas y Azpiozas en Bermeo...
Los Ayalas se aliaron a los de Guevara en Álava y a los Gamboa (Gamboínos), y los Callejas a los de Mendoza y Oñaz (Oñacinos) respectivamente que se enfrentaban en el resto del país. Los Gamboa eran partidarios de Navarra y los Oñaz de Castilla.
En Victoria, los Ayala -Salcedo, defendieron las reivindicaciones de los cabildos de artesanos: oficiales, menestrales ... partidarios de que los nobles contribuyeran con el pago de impuestos al mantenimiento de la ciudad. Se reunían en la iglesia de San Miguel.
Alrededor de los Calleja se unieron los nobles que intentaban mantener sus privilegios de clase, y que tenían su centro en la iglesia de San Pedro. Según José Ramón Díaz de Durana, la denominación de Calleja está relacionada con un sitio concreto de Vitoria, el actual cantón de Anorbín, junto a San Pedro, la calleja, donde estos se reunían bajo la dirección de Angebín Sánchez de Maturana. De ahí lo de Callejas.
Ambos grupos intentaron dominar sus zonas de influencia, dividiendo físicamente la ciudad en zonas, de tal manera que en ocasiones de celebración, los residentes en cada zona debían poner en sus balcones, pendones con los colores y armas del bando que les correspondía. Se construyeron portales interiores que separaban zonas, se excavaron zanjas defensivas en las calles, de tal manera que, según cuenta el medievalista Ismael García, quedaron unas aceras tan estrechas, que era difícil caminar por ellas. Todo era válido para proteger sus casas de sus oponentes....
Para equilibrar las fuerzas, se llegó a la situación de tener dos alcaldes y la duplicidad del resto de los cargos del Concejo municipal, uno por cada bando. Parece ser, según indica el historiador Ismael García, que hubo momentos con tres alcaldes.
Los enfrentamientos para imponer sus ideas llevaron a frecuentes escaramuzas y allanamientos de casas, secuestros, causando víctimas y graves daños a la ciudad, nadie se atrevía a salir ni de día, ni de noche sin armas, creando un ambiente de inseguridad tal, que la vida artesana y comercial decayó y la población ya diezmada por las epidemias, tuvo una tendencia a la baja, al abandono de Victoria.
Otro hecho de guerra importante sucedió muchos años antes, 1235. Parece ser que en ese año se dio junto al río Zadorra, bajo las lomas de Araca una importante batalla entre ambos bandos, el Zadorra se vio teñido de sangre a causa de la mortandad habida. Además murió en ella el jefe de los Oñacinos Fernando Ortiz de Zárate.
Por ejemplo, en enero de 1429 se acusaba
ante el Concejo vitoriano a Angebín de Maturana a su criado Juan de Villarreal,
a Juan de Nanclares y a otros vecinos de la villa, de la parcialidad de los
Calleja, porque "no habían querido ir a prisión" apelando al Concejo.
Los jurados encargados de prenderlos decían que, según ordenanza
"cualquier que sacase cuchillo, espada o arma o firiese a otro, que yaga
nueve días en cadena e pague veinte y cuatro maravedís" Respondía a esto
el Concejo que, "los que sacaren espada, cuchillo o otra arma en
defendiéndose, que non ayan pena nin yagan en la cadena".
Otro ejemplo citado por Micaela Portilla, puede ser cuando también en enero 1429, comparece ante el Concejo Ferrán Ibáñez de Peñacerrada, denunciando que la noche anterior, "estando en sus casas, las puertas cerradas e en su fogar a la lumbre con otras buenas personas de clérigos de Treviño, que se entrudieron por la parte de detrás de sus casas, veinte omes ballesteros e lanceros que dixo que eran de Juan de Abendaño. no contentos con haber allanado la casa, se habían instalado en ella. según el denunciante, a su pesar, por lo que pedía ayuda para arrojarlos de su domicilio. En este caso los del bando de Ayala se veían favorecidos por el banderizo Abendaño y por otros nobles de la comarca "para tiranizar la república y sus vecinos, robándoles con derramas e imposiciones"
A primeros del siglo XV y con la intención de terminar con estos enfrentamientos, Pedro Manrique, Adelantado Mayor de León, promulgó una Sentencia por la que los oficios del Concejo de Victoria se dividirían en dos partes iguales entre ambos bandos. ¿Confirma esto la afirmación de que llegó a haber hasta tres alcaldes? Esta actuación serenó los ánimos pero no acabó definitivamente con el problema ya que siguieron los enfrentamientos.
La “ Lucha de Bandos “ terminó en la época de los Reyes Católicos, con el Capitulado promulgado el 22 de octubre de 1476, desde Burgos, por Fernando El Católico. Este estuvo en Victoria hasta tres veces, en los meses de junio, julio y agosto de 1476. A partir de esa fecha dejó en Victoria para tratar la extinción de los bandos a los doctores del Consejo Real Juan Díaz de Alcocer y Micer Azamar, asesorados por el licenciado Diego Martínez. de Álava (Callejas) y por el bachiller Miguel Pérez de Oñate (Ayalas).
El Capitulado fue incorporado al conjunto de ordenanzas de la ciudad y estuvieron en vigor hasta 1747, en que Fernando VI confirmó las nuevas leyes municipales por las que se regiría Vitoria a partir de entonces.
Entre otras cuestiones en el Capitulado se dice: " Primeramente suplicamos que aquí adelante no se nombra, ni haga en esta Ciudad de Victoria apellidos ni bandos de Ayala, ni de Calleja, ni otros apellidos, ni cuadrillas, ni voz de otros parientes, más que todos juntamente nos llamemos los vitorianos"
Pacificación de los bandos Gamboíno y Oñacino ante el Corregidor Gonzalo Moro
Óleo de Juan de Etxenagusía
Fray Juan de Vitoria se refiere al origen de los bandos Oñacino y Gamboíno en estos términos: "El día de San Juan, en el Congreso del Campo de Arriaga, que anualmente se celebraba, con el motivo de hacerse la procesión en el titulado Lacua, llevando en procesión a la imagen de Nuestra señora de Estíbaliz: : en una ocasión se revolvieron tan mal los de Guevara y Mendoza, que siempre competían, y hasta el día de hoy en Álava competen, que se trabó una riña que hasta hoy dura, y es, que los de Guevara, que iban los delanteros, trataron y porfiaron que la imagen de Nuestra Señora, había de ir a hombros, que en vascuence dice goiamboa, y sincopado Gamboa, y los Mendoza que las andas habían de ser llevadas a mano e apiadas de hombros, que llaman Oniez, a los pies. Urdió el demonio esta riña y bandos que se esparcieron luego por los Señores comarcanos y después a los no comarcanos, los señores de Haro se hicieron a favor de los Gamboínos y los de Treviño a los Oñacinos, etc. Mucho necesitaba el dilatarse la narrativa si se hubiesen de expresar los innumerables y funestos efectos que produjeron estos perniciosos Bandos de Gamboínos y Oñacinos."
Para saber más:
"Álava medieval" Gonzalo Martínez Edit. Dip. F. de Álava 1974
"Álava en sus manos" Varios Edit. Caja P. de Álava 1983
"Vitoria medieval" Varios Edit. Exc. Ayunt. de Vitoria 1993
"De Túbal a Aitor" Iñaki Bazán (direct.)Edit. La esfera de los libros. 2002
"Historia civil de Álava" J.J. Landázuri Edit. Gran Encicl. Vasca 1973
"Historia de Álava" A. Rivera (direct.) Edit. Nerea S.A. 2003
"Síntesis de la Historia del P.Vasco" Martín de Ugalde Edit. Elkar S.A. 1983
"Historia de Vitoria" P. Manzanos y J.M. Imízcoz Edit. Txertoa 1997



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