viernes, 22 de noviembre de 2013

Historia de Vitoria -Gasteiz. Capítulo 38



                             
               CAPÍTULO TREINTA Y OCHO


         La Guerra Civil en Vitoria(1936-39)




     Aunque el estallido de la contienda fue gestado en toda España por las fuerzas conservadoras, que acusaban a la República de llevar al País hacia el comunismo y el ateísmo, Vitoria y Álava, sus fuerzas vivas: sectores conservadores y sobre todo carlistas contribuyeron a ello. (La conspiración carlista tuvo su sede en Navarra y Álava)


    Pero esa animadversión contra el Gobierno de la República por su laicismo, no sólo fue cosa de las elites conservadoras, sino también de jóvenes de clase media, habitantes de las zonas rurales, miembros del catolicismo militante, etc., entre los que los valores de orden y la interpretación de la vida circunscrita a lo religioso, dominaban sobre los de libertad y laicidad. Se veían agredidos en su identidad por la quema de conventos, expulsiones de obispos, eliminación de crucifijos en las escuelas, etc.


    Vitoria y  toda la provincia de Álava  tuvo ya noticias el viernes 17 de julio de 1936, de que las tropas se habían sublevado en Marruecos contra la República. Los sectores republicanos de la Ciudad pidieron al Gobernador Civil medidas drásticas en defensa de la República. Había noticias de la insurrección en algunos puntos de la provincia y se habían cortado las comunicaciones telefónicas. Sin embargo el Gobernador, Navarro Vives (de Izquierda Republicana) no estimó conveniente tomar medidas en ese sentido, a pesar de tener a sus órdenes a la Guardia Civil y milicias nacionalistas y republicanas, optó por tratar de tranquilizar a la ciudadanía con un comunicado público, negándose a entregar armas a las milicias. El PNV dispuso de un grupo de doscientos o trescientos hombres dispuestos a tomar las armas aquella noche. Los republicanos también esperaban que se les proporcionase armas.


    Mientras el alcalde en funciones, Tomás Alfaro, creyó más conveniente renunciar a cualquier resistencia en aras de cierta concordia de la comunidad y para evitar derramamiento de sangre. Sin embargo,  los carlistas alaveses y su organización paramilitar el Requeté se movilizaron por toda la Provincia  durante el día siguiente, sábado 18. (Su jefe, el comandante retirado Luis Rabanera se había refugiado en el cuartel de Flandes,  por seguridad y para coordinar la colaboración ejército - carlistas). También se movilizaron los falangistas y seguidores de la CEDA, en menor medida, colaborando con el ejército en la toma de la Ciudad.



Tomás Alfaro Fournier, alcalde en funciones




    La mayor parte de las autoridades republicanas se reunieron en el Gobierno Civil, que estaba junto a la Florida.


                                                    Edificio donde estaba situado el Gobierno Civil


    La orden de levantamiento del carlismo contra la República llegó a Álava a través de Eustaquio Echave - Susaeta y fue trasmitida por Luis Rabanera a los carlistas alaveses.


    El teniente coronel Camilo Alonso Vega, jefe del Batallón de Infantería de montaña Flandes y alma de la preparación de la insurrección en Vitoria, de acuerdo con José Luis Oriol, tras algunos titubeos de algún cuartel, coordinó la sublevación de la guarnición vitoriana, reclamó la presencia en los cuarteles de todos los oficiales. Para ello envió soldados (asistentes) a sus casas que además les sirvieron de escolta. Los oficiales debieron llevar su pistola cargada y dispuesta. A las 9 de la mañana del día 19 declaró el estado de guerra. Esos titubeos citados, fueron debidos a que la oficialidad del Regimiento de Artillería y la de Flandes eran en principio partidarios de la República, sin embargo el Regimiento de caballería Numancia tenía un mando claramente antirrepublicano. Camilo Alonso tuvo un incidente con su comandante mayor Ramón Saleta Goya en el cuarto de banderas. José Luis Oriol se había entrevistado días antes con el general Mola y con Camilo Alonso Vega.


La actividad ciudadana ofreció una relativa normalidad, ese sábado, 18 de julio, por ejemplo los vitorianos pudieron asistir a los diversos espectáculos programados. El Nuevo Teatro ofreció la obra de Jardiel Poncela  "Mi hermana Concha" interpretada por la Compañía de Carmen Díez y Manuel Luna, en el Príncipe las películas "El vaquero
      millonario" y  "Contra el imperio del crimen", en el Ideal Cinema  "El caso del perro      
     aullador" y  "La alegre mentira".  Así mismo hubo una sesión de boxeo en la Sala de 
     Muñoz, en la que la selección de Álava derrotó a la de Vizcaya por tres combates ganados contra
      dos. El Nuevo Teatro ofreció el domingo la obra "Morena Clara"


   La noche del 18 al 19 fue una noche inquieta para los vitorianos, fue una noche de escuchar la radio, sobre todo radio Sevilla, desde la cual Queipo de Llano lanzaba su propaganda, por otro lado oyendo las noticias que llegaban desde otros puntos, de teléfonos, noche de patrullas callejeras, registros de sedes de partidos. A las tres de la madrugada de dicha noche la policía registró la sede de Hermandad Alavesa en busca de armas. Pese a no encontrar nada, se llevaron detenidas a varias personas. Se encontraban reunidas para preparar la infraestructura del golpe, en todo lo relativo a autobuses, camiones, alojamiento para las fuerzas provinciales sublevadas...


Pero debido a la indecisión de las autoridades civiles, los vitorianos se levantaron ese domingo, día 19, con un bando de guerra leído en las calles. Los republicanos se rindieron. La acogida al alzamiento por parte de Vitoria fue tibia, sin grandes entusiasmos, sobre todo comparándola con lo que sucedió en la vecina Pamplona. En principio al Gobernador militar, General de Brigada, Ángel García Benítez se le mantuvo al margen de la conspiración por ser familia de Manuel Azaña, pero posteriormente le convencieron para que la apoyara.


El General Germán Gil Yuste, retirado y de vacaciones en Vitoria, se hacía cargo del Gobierno Civil el día 21, acabando con la huelga general declarada el día anterior por los sindicatos. El Alzamiento había triunfado en casi toda la provincia de Álava.


En los siguientes días se realizaron detenciones y ejecuciones, “paseos”,  de personas vinculadas con partidos nacionalistas o republicanos. Aunque comparada con otros lugares de España la represión en Vitoria fue menor, ésta alcanzó a 170 personas, la mitad de la media española. Estos sucesos más que por el número, impactaron en los vitorianos y vitorianas por ser personas muy conocidas en la ciudad las que fueron "paseadas" para ser ejecutadas. Entre ellas se encontraba el Presidente de la Diputación, Teodoro Olarte Aizpuru,  fusilado el 18 de setiembre de 1936 en el pueblo de Bayas, cerca de Miranda de Ebro,  y el Alcalde de la ciudad, Teodoro González de Zárate,  varios concejales y personas destacadas de la oposición política, republicanos y nacionalistas fusilados el día 31 de marzo de 1937 en el puerto de Azáceta. Antes habían estado encarcelados en el convento del Carmen. Otros datos son que a mediados de 1937 había en la ciudad 4.000 prisioneros y que el funcionariado fue depurado. Aparte de estos hechos contra las personas, se cerraron los locales de partidos y sindicatos con incautación de sus bienes.

                                  


                  El Diputado General de Álava, Teodoro Olarte Aizpuru


Teodoro González de Zárate, alcalde de la ciudad


La aportación alavesa a la insurrección militar fue de 2.051 voluntarios, 465 eran vitorianos. Más de la mitad de ellos los aportó el carlismo y un tercio eran falangistas. El 26 de julio partió hacia Madrid una expedición de carlistas.


    Todas las instituciones o puestos de relevancia fueron rápidamente tomados por las fuerzas de derecha: carlistas, católicos, falangistas, viejos conservadores y muchos independientes de la antigua Unión Patriótica de Primo de Rivera, así como gentes con intereses económicos.


    Fue nombrado Presidente de la Diputación el Teniente Coronel Cándido Fernández Ichaso, Alcalde de Vitoria el Comandante retirado e industrial Rafael Santaolalla y Gobernador Civil José María Elizagárate Berrueta, posteriormente Diputado General.


De esta manera  entraba  Vitoria en la época más oscura de la España reciente. Primero una terrible Guerra Civil y después un régimen autoritario: la Dictadura de Franco.


Ya meses antes, el 18 de febrero de 1936, dos días después de que la derecha perdiera en las urnas el gobierno de España, el conservador diario el Pensamiento Alavés, tras renegar del sistema de sufragio, dejaba entrever un posible levantamiento militar. Sí llegaba, decían, sería  "porque Dios lo quiere" y tendría como misión "salvar a España y defender los imprescindibles derechos de la Religión". Incluso se hablaba en el artículo del hombre providencial y fuerte llamado a realizarla.


Fue una especie de aviso en el que se anunciaba la disposición de las fuerzas conservadoras y radicales de derecha a continuar la actividad política por otros medios, llegando incluso a sugerir el uso de la fuerza.


Por otro lado en otros medios como el semanario Álava Republicana, se denunciaba en primavera la existencia de una trama militar en la guarnición de Vitoria.


Durante la guerra, los hechos de armas en relación a Vitoria, se limitaron a alguna incursión aérea del ejército republicano, como la del 18 de setiembre de 1936. Ese día sobre las once de la mañana, aviones de la República bombardearon el cuartel del II regimiento de Artillería de Montaña. Una bomba que cayó en el patio del cuartel mató a once artilleros y destruyó un cañón antiaéreo. Otra bomba explotó en la calle La Paz matando a la dueña del bar “Marina” situado en la manzana de casas frente al cuartel. que causó algunos daños en los cuarteles, así como la baja de algún civil que circulaba por los alrededores.


Calle La Paz. A la derecha, cuarteles.      Archivo municipal  V.G.


En octubre de 1936, el obispo Mateo Múgica es de nuevo expulsado de Vitoria, aprovechando que había asistido en Roma a un  Congreso Internacional de la Unión Misional del Clero,  ya que era Presidente de dicha organización en España. El motivo de dicho acto fue al parecer, la tibieza demostrada por Mateo Múgica ante el nuevo régimen.


Otro hecho notable fue la caída por accidente de un caza alemán en la  Plaza de España. Sucedió el 28 de setiembre de 1936 a las ocho de la mañana. Con motivo de la llegada a Vitoria de un destacamento de seis aviones alemanes junto a sus correspondientes pilotos, el 26 de setiembre, las autoridades locales quisieron agasajarles con una acogida calurosa, que incluyó, tras el recibimiento en el Ayuntamiento, una cena en el Círculo Vitoriano a la que acudieron personalidades civiles y castrenses. Ante este recibimiento y en señal de gratitud, los pilotos quisieron corresponder con un detalle.  Este consistiría en un vuelo bajo de uno de los aviones que pasaría sobre el Ayuntamiento con el fin de arrojar un ramo de flores a su paso. Tras pasar los pilotos el domingo descansando y según algunos  "reponiéndose" de los estragos de las fiestas de homenaje, el lunes 28, a primera hora y aprovechando unas maniobras que iban a desarrollar con sus aviones, el piloto elegido, Ekkehard Hefter, se dispuso a realizar la ofrenda prometida. Pero tal vez por un mal cálculo, exceso de arrojo o por una resaca mal curada... el caso es que al pasar sobre la plaza de España, su tren de aterrizaje tropezó con una de las chimeneas de sus casas, le hizo perder el dominio de su aparato y tras rozar con el tejado del antiguo kiosco de la música que había en medio de la plaza, se estrelló con su avión biplano Heinkel He 51A contra la esquina noroeste de dicha plaza, causando la muerte a dos personas, así como la suya propia.



     Avión caza – bombardero  alemán Heinkel He 51, como el estrellado en Vitoria

Aparte del piloto alemán, el 2° teniente Ekkeherd Hefter, los fallecidos fueron Antonio Peral Maza, natural de Arredondo (Santander), de 29 años de edad, casado,
    de profesión lechero y domiciliado en la calle Correría n° 153, así como Vicente López de Lacalle Erauskin, natural de Maeztu, de 20 años de edad, soltero, de profesión herrero y con domicilio en la calle Herrería n° 50. Los dos primeros murieron al instante de la colisión y el
   tercero en el Hospital Civil de Santiago cuatro horas más tarde. Se dice que se intentó echar las
   culpas al Ejército republicano, tapando con pintura roja los símbolos alemanes de los restos del
   avión,  pero no cuajó la argucia. El piloto Hefter pudo ser el primer aviador alemán muerto en España, aunque en esta ocasión no fuera en combate.





                         Imagen del incendio producido tras la caída del avión alemán



                       Esquela  mortuoria que recuerda a los muertos del accidente del avión alemán.
    
    Vitoria hizo la función  de capital de retaguardia en la  "Batalla del Norte", sede del Estado Mayor del ejército de Franco, nudo de comunicación, aprovisionamiento y base para las operaciones aéreas (como el bombardeo de Guernica)  desde el recién construido aeródromo de Elorriaga (Primero José Mtz. de Aragón y luego General Mola) que sustituyó al viejo aeródromo de Lakua. Vitoria vivió las idas y venidas de la tropa hacia el frente y sus cuarteles llenos de todo tipo de tropas, aparte de soldados españoles hubo alemanes e italianos.

                                       
                         Desfile militar junto al parque de La Florida         Archivo municipal de V.G.


                                                                                                      Archivo municipal V.G.


Acabada la Guerra Civil, vinieron los largos años de la posguerra, con las secuelas que dejaron en muchas familias vitorianas las depuraciones habidas. Con todo  ello  llegó la Dictadura, que mientras supuso una oscura etapa privada de libertades y otros derechos cívicos, no obstante supondría la etapa más brillante en cuanto al desarrollo urbano e industrial de la historia de Vitoria hasta ese momento.


 Para saber más:


"Álava en sus manos"   Varios      Edit. Caja P. de Álava 1983

"De Túbal a Aitor"   Iñaki Bazán (direct.) Edit. La esfera de los libros. 2002

"Vida de la Ciudad de Vitoria" Tomás Alfaro Fournier Edit Dip. foral de Álava. 1996

"Síntesis de la Historia del P.Vasco" Martín de Ugalde Edit. Elkar S.A. 1983

"Historia de Vitoria" P.Manzanos y J.M. Imízcoz Edit. Txertoa 1997

"Rincones con renombre" Elisabeth Ochoa de Eribe y Ricardo Garay   Edit. Fundación  Mejora 2012
"La Ciudad Levítica" (Vitoria 1876 - 1936) Antonio Rivera Edit. Dip. Foral de Álava  1992
"Historia de Álava"   Antonio Rivera y otros. Edit. NEREA  2003
" Una ciudad desencantada" Tomás Alfaro Fournier  Edit.Dip. Foral de Álava 1987
"Vitoria. El libro de la Ciudad"  Eulogio Serdán     Edi. Amigos del País Vaco 1985
"Vitoria en su marco"              Varios          Edit. Ayunt. Vitoria - Gasteiz   1994
"La nueva Covadonga insurgente"    Javier Ugarte Tellería   Edit. Biblioteca Nueva S.L. 1998
"Vitoria: Transformación y cambio de un espacio urbano"  Manuel Antonio Zárate Martín  Boletín de la Institución Sancho El Sabio  Tomo XXV  1981

  







1 comentario:

Pedro Morales Moya dijo...

El restaurante afectado por la bomba que alcanzó a una persona, no se llamaba"Marina", sino "La Sonsierra". "Marina" fue el nombre que después de la guerra le puso el nuevo dueño del local.
El accidente del avión alemán que cayó y se incendió en la plaza de España, con ocasión de la despedida que ese día daba la escuadrilla que salìa de Vitoria para una misión militar, nunca dejó rastro de la chimenea contra la que dicen chocó o rozó el avión, sencillamente porque no hubo tal choque o roce. No se supo la causa del accidente. Pedro Morales Moya. Periodista y escritor.