jueves, 7 de febrero de 2013

Historia de Vitoria-Gasteiz. Capítulo 31



CAPÍTULO TREINTA Y UNO

Segunda Guerra Carlista (1872 -1876).
Repercusiones en Vitoria
     Con el paso del tiempo la causa carlista se fue haciendo un hueco en las mentes de las gentes a través de multitud de letrillas, narraciones y relatos que circulaban en las bases populares, la primera Guerra Carlista había sido mitificada como una formidable gesta heroica en favor de las costumbres y tradiciones del País. Por otra parte los escritores románticos dotaron al mito de respetabilidad literaria.
                                 
                                                                   


                                                                  Carlos VII

   Aunque políticamente inactivo desde 1839, el Carlismo estuvo latente en la sociedad vasca, más como un sentimiento que como una ideología política. Por eso resurgió con tanta fuerza cuando los cambios políticos habidos en Madrid el llamado  "sexenio liberal", (derrocación de Isabel II por el levantamiento militar de Topete, Serrano y Prim,  "La Gloriosa", 28-9-68) parecían amenazar la identidad y el sistema de valores  tradicionalmente vigente.
    Por todo ello la causa foral será clave en la última guerra carlista.


                                              Isabel II parte hacia el exilio tras la "Gloriosa"

    Para la mayoría de vascos, religión y fueros eran una misma cosa y lo expresaban en el lema  "Jaungoicoa eta Foruac"  (Dios y Fueros). Interpretaban cualquier ataque a la religión como un ataque a los Fueros. Por eso les resultaba intolerable la política seculizadora y anticlerical del Gobierno Provisional de Madrid.
El 21 de abril de 1872 de nuevo estalla la contienda, denominada comúnmente como Segunda Guerra Carlista, reclamando los carlistas el trono para Carlos VII, y lo hacen bajo el lema: "Dios, Patria y Fueros". Para ello  y cumpliendo órdenes del Pretendiente Carlos, el General Eustaquio Díaz de Rada penetró en España por Vera de Bidasoa. En Estella se levantó en armas Fulgencio Carasa, el cual sostuvo una primera acción, como de tanteo en Arízala.

                                                            
                                                                    Isabel II

                                     
    En realidad esta guerra fue la tercera carlistada, ya que unos años antes en setiembre de 1846, el conde de Montemolín, Carlos VI, llamó de nuevo a la guerra por la causa carlista; pero sólo obtuvo respuesta en Cataluña. Esta contienda es conocida por los catalanes como la Guerra de los Matiners (de los Madrugadores). Otros pequeños conflictos se sucedieron por diversos puntos.
    En Álava, provincia casi completamente carlista, el partido carlista se levantó en armas el 27 de agosto de 1870; pero sucumbió fácilmente a los pocos días ante la guarnición de Vitoria,  ya que  aunque se echó al campo un gran número de hombres afectos al carlismo,  estaban mal organizados, sin apenas armas, dinero, etc.  El canónigo Vicente Manterola fue el instigador de esta sublevación junto a otros miembros del clero rural; todos ellos se habían opuesto a la libertad de cultos defendida desde el gobierno por Castelar. Como Jefe militar  de los carlistas fue apresado y condenado a muerte, luego indultado, el Comandante retirado Esteban Aguirre.
    Durante el conflicto armado que supuso la Segunda carlistada, que se notó principalmente en Cataluña y en el País Vasco- Navarro, éste se convirtió nuevamente en el principal escenario bélico. La guerra hizo de Vitoria, dominada por los liberales, un inmenso cuartel y base de operaciones de la que partían las tropas en dirección al frente. Las autoridades locales intentaron con grandes dificultades mantener su autonomía administrativa frente a las autoridades militares.


Carlos VII saludando

    En una primera fase, las tropas de don Carlos reclutadas de forma improvisada sufrieron una severa derrota en Oroquieta. Tanto es así que el Pretendiente estuvo a punto de ser hecho prisionero. Los carlistas tuvieron que firmar el Convenio de Amorebieta, el 24 de mayo de 1872.
   

Amadeo de Saboya

   Tras la abdicación de Amadeo I de Saboya, e instaurada la Primera República, la guerra se reinicia y en julio de 1873, don Carlos entra de nuevo en España recrudeciéndose el conflicto al unirse muchos partidarios a su causa. Los carlistas obtuvieron victorias en Monreal, Eraul, Montejurra, ocupándose Estella, Oñate, Vergara y Portugalete. Además se puso sitio a Bilbao. La Corte carlista se estableció en Estella.


Carlos VII entra en España


    El veintinueve de marzo de 1874 mueren dos importantes generales carlistas en el sitio de Bilbao: Ollo y Teodoro Rada, alias  "Radica", este hecho supone un enorme contratiempo para el bando carlista. Los liberales logran romper el cerco y el general Serrano consigue liberar Bilbao en Mayo de 1874.
Mientras la guerra sufre distintas alternativas a favor de uno y otro bando, el general Pavía da un golpe militar que hace caer la República.  En diciembre de  1874 se produjo el "Pronunciamiento” en Sagunto del general Martínez Campos, reimplantando la monarquía de Alfonso XII  y sustituyendo al gobierno que había establecido el general Serrano.


El general Martínez Campos

   La nueva política conciliadora de Alfonso XII, invitando a la paz a los carlistas, prometiendo conservar las ventajas que las provincias vascas habían tenido durante el reinado de Isabel II, hizo que se pacificara el Centro y Levante, pero no el Norte, ya que el País Vasco deseaba la devolución íntegra de los Fueros.



Alfonso XII

   Uno de los últimos esfuerzos carlistas concentró tropas entre Vitoria y Miranda, dejando a Vitoria bloqueada. Sin embargo las tropas liberales al mando de Quesada, con unas fuerzas consistentes en 27 batallones, 30 piezas de artillería y numerosos escuadrones, obtuvieron la victoria en la batalla de Treviño, con el descalabro de los carlistas a las puertas mismas de la ciudad de Vitoria el 7 de julio de 1875, después de una sangrienta batalla librada en los alrededores de Zumelzu, con lo que el bloqueo a la ciudad se deshizo.  Los vitorianos desde las inmediaciones o incluso desde algunas ventanas, pudieron oír  el estruendo de los cañonazos y el sonido de la fusilería y hasta ver los humos de la batalla con “el alma en un puño”.
   La Guerra Civil  acabó definitivamente en febrero de 1876 con la derrota de los carlistas acorralados en Navarra por el general Martínez Campos, en la Peña Plata, último baluarte del carlismo.
El 28 de febrero el Pretendiente Carlos pasó a Francia por Arnegui, pronunciando la célebre palabra:   “Volveré”, que nunca pudo cumplir.
Para algunos observadores fue el empecinamiento en continuar la guerra y no aceptar las condiciones de Alfonso XII, lo que llevó a la derrota final y que el castigo fuera más severo con la pérdida y desaparición del régimen foral. El 21 de julio de 1876 quedaron abolidos definitivamente los Fueros de las Provincias Vascongadas por el gobierno alfonsino de Cánovas del Castillo, a pesar de los esfuerzos realizados en su defensa por liberales fueristas, como Mateo Benigno de Moraza.


Mateo Benigno de Moraza

Ramón Ortiz de Zárate, otro gran defensor de los Fueros


    Sin embargo en lo económico se establece una relación singular, el Concierto Económico, por el que las Diputaciones Forales vascas tienen poder recaudatorio, contribuyendo en parte a los gastos del Estado mediante un Cupo que se concierta con Madrid. Con ello las Diputaciones perdieron capacidad política simbólica; pero reforzaron su autogobierno administrativo e incrementaron sus recursos económicos y su control sobre los municipios.
Como hemos visto durante esta 2ª Guerra Carlista, España pasa por parte del Régimen de Amadeo de Saboya  (1871 - 73), por la proclamación de la Primera República en 1873 y por la Restauración de la monarquía con Alfonso XII en 1874.



Monumento dedicado a Mateo de Moraza en la plaza de la Diputación

Los liberales. al acabar la guerra hicieron dinamitar numerosos castillos, entre ellos el de Guebara.


    Imagen actual de las ruinas del castillo de Guebara


Grosor de las paredes del castillo de Guebara


Otros restos del castillo de Guebara


Para saber más:

"Álava en sus manos"    Varios                  Edit. Caja P. de Álava 1983
"De Túbal a Aitor"     Iñaki Bazán (direct.) Edit. La esfera de los libros. 2002
"Vida de la Ciudad de Vitoria"  Tomás Alfaro Fournier Edit Dip. foral de Álava. 1996
"Síntesis de la Historia del P.Vasco"  Martín de Ugalde Edit. Elkar S.A. 1983
"Historia de Vitoria"  P.Manzanos y J.M. Imízcoz    Edit. Txertoa 1997
"Rincones con renombre" Elisabeth Ochoa de Eribe y Ricardo Garay  Edit. Fundación Mejora 2012
"La Batalla de Vitoria - 1813"  Emilio Larreina Edita Almena Ediciones  2009
"Historia de Álava" Antonio Rivera  y otros.  Edit. NEREA   2003
"Los Carlistas 1800 - 1876"  Carmen Gómez y otros Edit. Fund. Sancho El Sabio 1991





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